lunes, 13 de octubre de 2008

LA PAZ INTERIOR :: PREM RAWAT



Vivimos en un mundo en guerra. ¿Es viable la paz mundial?
Antes me entusiasmaba el concepto de ‘paz mundial’, y en efecto, es un gran ideal. Pero luego, cuando empecé a viajar y a conocer gente, me di cuenta de que no existía tal cosa. Durante todos estos años nunca me he topado con algo tangible que pudiera llamar ‘el mundo’. No es ‘el mundo’ lo que hay que arreglar, sino las personas. En el momento en que cada ser humano esté en paz interiormente, habrá paz en el mundo; pero, hoy por hoy, parece que lo que le fascina a la gente es la guerra.
¿Por qué se desencadenan las guerras?
La guerra nace de la negación. Un grupo decide que su causa es la importante y que la del otro grupo no existe. La causa toma prioridad y el ser humano se torna insignificante. La gente entra en conflicto porque considera más legítima su causa que el respeto por la vida del ser humano. En nuestros razonamientos, hemos reducido el valor de la vida humana. El día que a alguien se le ocurrió la idea de que una causa es más importante que la vida del ser humano, se alteró el equilibrio y, desde entonces, la situación no ha hecho más que empeorar.
Los seres humanos se enfrentan cuando no entienden de qué trata la vida, por eso en las guerras se desperdician tantas vidas. Pero la guerra no tiene lugar sólo en el campo de batalla. Incluso en casa, sin guerra, derrochamos la vida. Muchos humanistas, filósofos y dirigentes políticos han dicho que la guerra empieza en la mente del hombre. ¿Está de acuerdo?
La guerra mundial puede parecer una bagatela al lado de la batalla que se libra en el interior del ser humano. Este conflicto destroza vidas enteras, destruye momentos inestimables, puede producir la desolación total. La lucha interior es el mayor conflicto que existe. Debemos estar en paz con nosotros mismos porque, en nuestro campo de batalla, lo que se está destruyendo es el ‘yo’.
Es el descontento interior lo que nos impide encontrar la verdadera paz. Mientras no sintamos paz en nuestro interior, siempre habrá guerras en el exterior. El malestar físico causa sin duda dolor, pero el sufrimiento de un corazón sin sosiego es mucho peor. No puede haber nada más desdichado y, sin embargo, el corazón lo ha estado soportando desde hace muchísimo tiempo.
¿Por qué no sabemos mantener la paz en nosotros mismos?
Cada uno de nosotros tiene un ladrón invisible que le sigue por todas partes. ¿A qué se dedica ese ladrón? A robarnos. A este ladrón no le detienen las puertas, ni las cerraduras, ni las alarmas. Pero no se dedica a robarnos el dinero o la ropa, sino que nos priva de los bienes más valiosos que poseemos: la alegría, la paz, la satisfacción, el entendimiento. Y esas posesiones son, en realidad, mucho más importantes que cualquier otra cosa. Que cualquier otra cosa.
Al decir “quiero paz en mi vida, pero… más adelante”, estamos dando permiso para entrar a este ladrón invisible. Ésa es su señal. Con sólo oír “ahora no”, el ladrón dice: “A esta persona le puedo robar con facilidad porque, en vez de proteger su bien más valioso, no hace más que desperdiciarlo, tirarlo”. Y en ese momento, nos roba lo más importante que tenemos.
¿Tiene todo el mundo el deseo innato de buscar y sentir la paz?
En el interior de todos nosotros, hay algo que anhela la paz. En los momentos en los que reina el caos, anhela la paz; cuando sentimos desconfianza, anhela la confianza; cuando sufrimos, algo en nuestro interior busca un atisbo de esperanza, de alivio.El ser humano necesita amar, amar y sentir amor. Pero la cuestión es: ¿de dónde va a provenir ese amor? El ser humano necesita confiar, pero ¿qué es lo que le va a proporcionar esa confianza? ¿Qué hay que sea digno de confianza? ¿Qué es lo que le dará el apoyo que necesita en su vida? De igual modo, es indudable que el ser humano necesita paz. De hecho, esta necesidad es prácticamente ineludible, pues hay una sed innata en todo ser humano. La cuestión es: ¿de dónde va a provenir esa paz?¿Cómo se puede llegar a entender la paz de la que usted habla?
No es la mente la que necesita paz, sino el corazón. La mente y el intelecto no pueden captarla, tienen una función distinta.
La paz, la alegría y la auténtica felicidad no existen para que pensemos sobre ellas, sino para que las sintamos. Detrás del hecho de estar vivo se esconde un sentimiento. No hay explicación que valga. Es algo que debemos sentir porque eso es lo que nos reconforta. En ese sentimiento hay alegría, hay satisfacción. Y hemos de vivir la vida desde ese sentimiento. Creemos que necesitamos una explicación de lo que es la paz, pero la paz no se puede explicar; sólo se puede sentir. La satisfacción hay que sentirla. Cuando estamos satisfechos, algo dentro de nosotros dice muy claramente: “Sí, estoy lleno”. Si uno tiene sed, no le servirán de nada mil fotos de otras personas bebiendo agua. Lo único que puede satisfacer a esa persona es beber agua.
¿Dónde se puede encontrar paz?
La paz se halla en cada persona, y depende de cada uno reconocer: “Quiero paz en mi vida”. Las sociedades no tienen paz. Las sociedades no existen, como tampoco existen los gobiernos; sólo existe la persona. La paz es algo sencillo, algo que debe sentir cada individuo. Cuando olvidamos el significado de estar en paz y nos limitamos a aferrarnos a las fórmulas para lograr la paz, surgen los problemas. De lo que hablo es de la paz interior, de ‘mi’ paz, no de una paz ajena a mí. Muchos creen que lograrán la paz cuando hayan controlado todos los aspectos de su vida, pero eso no ocurrirá porque no está a su alcance. Nadie puede comprender o controlarlo todo. Lo único que puedo hacer es entenderme a mí mismo.
Se trata de buscar el sentimiento interior. Aunque se acaben todas las demás guerras, mientras continúe la guerra dentro de nosotros, no estaremos en paz. Si, por el contrario, estamos en paz con nosotros mismos, lo estaremos al margen de cualquier guerra que pueda haber en el exterior.
Hay una sonrisa que nada puede borrar, una sonrisa que surge de un lugar de paz y celebración tan profundo que nada puede robárnosla. Ésa es la sonrisa que todos podemos tener. La paz que reside en ese lugar, en el corazón, es la única que vale.¿Es posible lograr la paz interior en un mundo en guerra?
Hay una sinfonía que suena en nuestro interior. Podemos despertar a esa posibilidad. Porque no es más que eso: una posibilidad. Es posible alcanzar la plenitud y la paz interior. Es posible comprender el valor de cada aliento y reconocer nuestro anhelo de vivir. Es posible tornar el sufrimiento en gratitud, la duda en saber, y todas las preguntas en una sola respuesta, una sola. ¿Y qué clase de respuesta es esa? La única respuesta para la que no hay pregunta.
¿Qué podemos hacer para que la paz se manifieste en nuestra vida?
La paz interior no puede crearse o inventarse. Se trata de ir descubriendo la paz que ya existe. Es más bien cuestión de simplificar; si eliminamos todo lo demás, la paz estará ahí, porque se encuentra en el interior de cada uno de nosotros. ¿Cuándo llega realmente la felicidad? En el momento en que dejamos de hacer todo lo demás, lo que siempre hacemos, nos sentimos felices porque la dicha interior es innata. La paz y la felicidad son inherentes a nosotros mismos y, cuanto más intentamos provocarlas, más nos alejamos de ellas.
¿Cómo ayuda el Conocimiento a una persona a encontrar la paz?
Encontrar esa belleza interior, sin necesidad de catalizadores, encontrarte a ti, sin más, en eso consiste el Conocimiento. Eso es lo que ofrezco, nada más. Mucha gente espera que el Conocimiento le convierta en un ser humano completo. Pero no funciona así. Cada uno de nosotros ya es un ser humano completo, no podríamos ser más completos. El ser humano es inmejorable. Incluso en la persona más inquieta he visto paz. Y en la persona más llena de odio he visto amor.
Cuando nos encontramos en ese estado auténtico, cuando nos sentimos satisfechos, entonces sentimos paz, alegría. ¿Y qué hace falta para ello? Aceptarlo, reconocerlo en nuestra vida y sentir esa satisfacción.
¿Cómo ayuda usted a la gente a encontrar la paz?
Les ayudo a entender que hay esperanza y que la vida tiene un propósito más allá de todas las cosas rutinarias en las que nos vemos atrapados. Les digo que la respuesta a la necesidad que siempre han sentido en su vida ha estado dentro de ellos en todo momento y que, si lo que buscan es la paz, han de buscarla en su interior. Es en ese ‘interior’ donde yo puedo ayudar. Enseño cuatro técnicas que nos permiten ir hacia dentro y encontrar la paz interior. No es una filosofía. Si no existieran las técnicas del Conocimiento, lo que digo sería mera filosofía. No significaría nada, sería tan solo un montón de palabras bonitas sin sentido alguno. Lo que ofrezco es una forma práctica para estar en paz dentro de uno mismo. Ésta es una oportunidad, es un regalo que no se puede comprar ni vender. No digo que yo sea un profeta ni nada parecido. Pero, si quieres paz en tu corazón, si quieres dicha en tu corazón, yo ofrezco un método para ir adentro, para sintonizarte con tu interior y sentirlo.Tengo el don, el privilegio de ofrecer la posibilidad de sentir tranquilidad, alegría, paz. No importa qué nombre le des —es imposible etiquetarla. Llámala sencillez; sencillez es lo más apropiado. Y todo ser humano posee el don de poder sentir esa paz.
Háblenos más de la paz
Cuando el ser humano se da realmente cuenta de la ausencia de verdad y dicha en su vida, de la ausencia de paz, es como si se encendiese una llama en su interior. Un auténtico fuego empieza a arder en su interior, no en su cabeza, y le impulsa a buscar esa paz. Es entonces cuando inicia su búsqueda. Busca la sed, es la sed la que nos impulsa en la dirección correcta. Eso es lo que necesitamos: volver a descubrir la pasión por la dicha. Deja que sea ésa la fuerza motriz. Cuando uno siente que su vida está llena, cuando no se desperdicia este aliento, empieza a manifestarse la bondad. La bondad es un corazón lleno de alegría. Es entonces cuando llega la paz a nuestra vida, cuando comenzamos a encontrar la solución a nuestros problemas. Y no es que los problemas queden resueltos, pero hallamos una sencillez maravillosa dentro de nosotros.


Prem Rawat